El que amonesta a otro
Y no se duele ni ruega por él,
Es enemigo sin entrañas,
No médico compasivo
Sino charlatán molesto.
El que ruega por otro
Como para sí mismo
Hace doble bien.
Tomás de Kempis (1380‐1471). El Jardín de las Rosas, p.68.
Sí, a pesar de mi pequeñez quisiera iluminar a las almas como profetas y los doctores
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