Para que la hazaña espiritual traiga frutos se necesitan varias condiciones.
El Starez aclaraba así: «El que un largo tiempo cumple hazañas y no ve un adelanto espiritual — es un orgulloso y un egoísta. El adelanto espiritual esta ahí, donde hay mucha humildad que lo realiza todo. El adelanto espiritual lo tiene aquel hombre, que siente que todo su interior es abominable e indecoroso. Una hazaña con mucho sentimiento, celo e indigencia, teniendo la esperanza puesta en Dios — es el oxigeno espiritual. Todo esto otorga la seguridad a la hazaña espiritual».
El Starez enseñaba: «Vamos a cumplir la hazaña con ganas y celo para no entristecer a nuestro Ángel de la Guarda, quien día y noche lucha duramente para entregar nuestra alma pura en las manos de Dios. No permitamos que él vaya ante Dios con las manos vacías. No entreguen su corazón a cosas vanas y temporales del mundo; no pierdan en vano su tiempo en ellas, ya que en aquel Día vamos a rendir cuentas de todo.
El tiempo nos es dado por Dios para usarlo en forma debida. Entreguemos todo nuestro corazón a Dios y no a este mundo. Dios solamente exige de nosotros un corazón puro. El que entrega su corazón al mundo es enemigo de Dios».
San Paisios
Para que la hazaña espiritual traiga frutos se necesitan varias condiciones.
El Starez aclaraba así: «El que un largo tiempo cumple hazañas y no ve un adelanto espiritual — es un orgulloso y un egoísta. El adelanto espiritual esta ahí, donde hay mucha humildad que lo realiza todo. El adelanto espiritual lo tiene aquel hombre, que siente que todo su interior es abominable e indecoroso. Una hazaña con mucho sentimiento, celo e indigencia, teniendo la esperanza puesta en Dios — es el oxigeno espiritual. Todo esto otorga la seguridad a la hazaña espiritual».
El Starez enseñaba: «Vamos a cumplir la hazaña con ganas y celo para no entristecer a nuestro Ángel de la Guarda, quien día y noche lucha duramente para entregar nuestra alma pura en las manos de Dios. No permitamos que él vaya ante Dios con las manos vacías. No entreguen su corazón a cosas vanas y temporales del mundo; no pierdan en vano su tiempo en ellas, ya que en aquel Día vamos a rendir cuentas de todo.
El tiempo nos es dado por Dios para usarlo en forma debida. Entreguemos todo nuestro corazón a Dios y no a este mundo. Dios solamente exige de nosotros un corazón puro. El que entrega su corazón al mundo es enemigo de Dios».
San Paisios
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