«Si alguno viene a Mí y no odia a su padre y a su madre y a su esposa […] y aun a su propia vida, no puede ser mi discípulo» (Lucas 14,26).
Ciertamente, sigue siendo verdad que todos los amores naturales pueden ser desordenados. «Desordenado» no significa «insuficientemente cauto», ni tampoco quiereContinue Reading




